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martes, 21 de octubre de 2008

JUSTICIA POR SU PROPIA ALA


Tenía pensado titular este artículo: “Batman y el Estado social de derecho”, o algo así, pero no, sonaba muy ladrilludo, pesado.
Pretendo aquí analizar un poco la labor justiciera de Batman y si hipotéticamente el justiciero enmascarado existiera en la vida real qué implicaciones éticas, legales morales tendría su cruzada.
Partamos del hecho concreto de que en un país como el mío, Colombia, en el que hay gente que ha decidido tomarse la justicia por su propia mano y donde hay villanos y malosos que superan en sevicia a los peores criminales de ficción y que han tenido nombres tales como: “sangrenegra”, “tirofijo”, “macaco”, “chupeta” o “El doctor” sería factible que Batman existiera. Y aunque pareciera ridículo, con todo y traje de murciélago sería posible su existencia, si nos apegamos a su versión original de vengador que se ampara en las sombras de la noche.
Analicemos primero el origen del mito. Bruce Wayne, un niño, hijo de millonarios sufre la temprana pérdida sus padres por causa de la delincuencia. (noticia que leemos todos los días en nuestros diarios locales, aunque la víctima no siempre sea un millonario.) Para el niño, se vuelve una obsesión so solo vengar a su padres sino evitar que otros sufran su tragedia combatiendo el crimen; y él, que tiene los medios, se prepara física e intelectualmente, y pone su fortuna a disposición de esta cruzada.
Hasta ahí la historia es creíble. Ahora bien, decide disfrazarse de murciélago, movido por experiencias vividas y por la certeza de que los criminales son supersticiosos y miedosos. Esto también es factible, real, piensen en el poder coercitivo e intimidante de un uniforme policial por ejemplo. Ahora imagínese una mente criminal atormentada por la culpa que se topa con una ominosa sombra en un oscuro callejón nocturno. Desde esos puntos de vista Batman es posible.
Ahora analizaremos lo que hace este hombre disfrazado murciélago. Sin duda muchas veces ante el estado de las cosas hemos tenido el impulso de tomar justicia por nuestra propia mano, si eso no fuer así no existirían linchamientos por ejemplo. De hecho el origen de guerrillas y grupos insurgentes tiene su origen en grupos que se arman para exigir sus derechos por vías de hecho ante el atropello o desconocimiento de sus garantías por parte de las autoridades legales.
Batman, es desde esa perspectiva (y de hecho lo es) un ente ilegal que desconoce el estado de derecho. La película Batman Begins lo refleja muy bien cuando el joven Bruce Wayne regresa a Gotham con la intención de matar al asesino de sus padres y luego de sentarse con el Mafioso Falcone evidencia como quienes deberían estar del lado de la gente de bien están aliados con los criminales, es así como comprende que el tiene la capacidad de corregir las cosas; si la justicia y las vías legales están corrompidas o no funcionan alguien debe hacer algo. Tiene un motivo y tiene los medios, pero se pone un límite, no matar, porque el no busca venganza y el homicidio lo igualaría a los criminales a los que combate.
Tal vez eso lo legitima como aliado de la justicia, aunque oficialmente no pueda ser reconocido como tal. De hecho hay muchos ciudadanos que hacen esto, obviamente sin máscaras, tratar de corregir las cosas y bueno, sin violencia.
Batman es lo que muchos desde el anonimato de una máscara, si pudiéramos hacer lo haríamos, por eso nos sentimos identificados con él. El gran problema es que al igual en la más reciente película, este ejemplo se podría desvirtuar y muchos querrían hacer lo mismo, degeneraría en una anarquía; es un riesgo que se corre, por eso Batman entrega los criminales a la justicia, confiando en que ellos hagan su parte, pero estará atento a que el sistema falle para aparecer de nuevo.

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